El camino hasta lograr el perdón de la deuda es complejo; por eso te recomiendo que te asesores con un abogado-economista que tenga experiencia en esta materia. Recuerda que estamos aplicando lo que se conoce como ley de la segunda oportunidad, y que se encuentra recogida dentro de la ley concursal.

Consta de dos fases:

En una primera fase, que podemos calificar como fase oficial, consiste en que tienes que acudir a un notario para que nombre a un mediador concursal y ese mediador negocie con todos los acreedores un posible acuerdo de quita y espera sobre tu deuda general. Esto se llama acuerdo extrajudicial de pagos y, aunque realmente no es nuestro objetivo final porque estamos pensando en obtener el perdón de toda la deuda, sí que es cierto que la Ley nos obliga primero a intentarlo. Intentarlo no quiere decir obtenerlo y que quede aprobado, sino simplemente haber pasado por este camino.

Una vez que hemos pasado por esta fase oficial podemos acudir a la segunda fase, que es la fase judicial.

Esta fase judicial estamos delante del Juzgado y lo que vamos a hacer es acogernos al concurso de acreedores. Un concurso de acreedores que tiene unas peculiaridades interesantes y, es que, en primer lugar, ya entramos en fase de liquidación, quiere decir que el administrador concursal (que se nombra por parte del Juez del concurso) lo que tiene que hacer es liquidar todos los bienes de que dispone el deudor; si es que dispone de alguno y en la mayoría de los supuestos no dispone. En segundo lugar, informar al juez sobre la calificación del concurso, de manera que el objetivo es conseguir una calificación de concurso fortuito, lo que daría lugar a poder instar y solicitar ya el perdón de la deuda.

Lograr el perdón de la deuda

Esta calificación del concurso para las personas consumidores, autónomos y profesionales, en términos generales, siempre es fortuito lo que permite el acceso a lo que queremos, que es ese perdón de la deuda. Las causas que establece la normativa concursal para el concurso culpable están muchísimo más pensadas para el mundo de la empresa. Por lo tanto, tenemos que pensar que lo normal es que obtengamos esa calificación fortuita del concurso y, por tanto, el acceso al perdón de la deuda.

Llegados a este punto quiero hacer un par de salvedades. La primera de ellas es que es también corriente que el deudor se presente con una vivienda a su nombre, de su titularidad y con una hipoteca. Esto todavía no está debidamente depurado y solucionado por la jurisprudencia y, en principio, habría que liquidarla también. El problema está cuando gran parte de la deuda por el préstamo por la vivienda está pagado y el valor de la vivienda es superior al de la deuda. En este caso si que se generaría un pequeño perjuicio para el deudor.

La segunda de las matizaciones que quiero hacer es que la deuda que se perdona y se condona es la deuda privada, no es la deuda pública. Es decir, la deuda privada es la que está compuesta por deuda por préstamos por bancos, microcréditos, deuda contraída con otros acreedores (como puede ser alguien que haya reformado una vivienda o semejante). Esta deuda sí se perdona en su integridad.

El problema esta con la deuda pública que no se perdona, que es deuda con la AEAT, con la Seguridad Social, Ayuntamientos, Comunidad Autónoma, Diputación… Esta deuda solo se perdona en un 50%, dicho en términos generales.

Por lo tanto, lo que habría que hacer sería satisfacerla dentro del concurso o conseguir un aplazamiento o fraccionamiento de la misma en base a la legislación de cada uno de estos organismos.

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Mosquera Abogados y Economista
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