Existe un patrón común en todas las personas que se acercan a mi despacho peguntando qué es lo que pueden hacer ante problemas de liquidez y de sobreendeudamiento; y el patrón es que todos, en general, no saben qué hacer y no saben cómo actuar.

Parece como si hablar de falta de liquidez fuese vergonzoso o fuese, incluso, un tabú y genera miedo en las personas. Por eso estoy haciendo esta serie de entradas en el blog; para informar, en términos generales a las personas sobre qué es lo que pueden hacer.

¿Cómo te puede ayudar la Ley de Segunda Oportunidad?

Soy consciente de que los problemas de insolvencia constituyen una verdadera tragedia. Son generadores de ansiedad y de tensión; pero la mejor manera de afrontarlos es con objetividad dejando estos sentimientos aparte.

Hoy vamos a escribir acerca de la Ley de la Segunda Oportunidad, y de cómo puedes acceder a ella y cómo te puede ayudar.

Lo peor que puedes hacer cuando te encuentras con dificultades financieras, liquidez, tesorería… es no hacer nada y quedarte quieto. Eso lo único que va a hacer es multiplicar tu deuda y multiplicar tus problemas. Los acreedores iniciarán acciones judiciales, iniciarán embargos y otras cuestiones.

Desde el año 2015 dispones de una herramienta poderosísima que se llama Ley de la Segunda Oportunidad, que se encuentra incluida dentro de la Ley Concursal.

Esta norma está dirigida única y exclusivamente a personas físicas, es decir, a consumidores, profesionales y autónomos; y no es aplicable a las empresas. Las empresas tienen un régimen diferente.

¿Cuál es el motivo de que esta Ley que te permite obtener el perdón de todas tus deudas esté operativa en España desde 2015?

Los motivos son dos. Por un lado, las instituciones europeas han obligado a todos los países miembros a que pongan en marcha un mecanismo de perdón de deudas para los consumidores y las personas físicas endeudadas. Es que además al Estado le interesa, porque una persona que no pueda atender sus pagos lo que va a hacer es trabajar en el mundo de la economía sumergida. Y eso supone que ni va a cotizar a la seguridad social ni va a tributar y, por lo tanto, la Agencia Tributaria no va a recaudar tributos, no va a computar a efectos del PIB y, en general, no le interesa lo más mínimo al Estado porque no va a obtener nada del trabajo de esta persona que resulte insolvente.

En la próxima entrada te explico cómo funciona.

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Mosquera Abogados y Economista
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